Explica una situación que se pueda reconocer
Cuando alguien te pregunta qué haces, es fácil responder con el nombre de tu actividad. Esa etiqueta puede orientar, pero a menudo falta el contexto que ayuda a otra persona a recordarte en el momento adecuado.
Para preparar una recomendación útil, explica para quién trabajas, qué problema ayudas a resolver y qué señal puede indicar que tiene sentido hablar contigo. El lenguaje debe ser suficientemente concreto para que la persona pueda utilizarlo en una conversación.
Pon a prueba la claridad de tu mensaje
Elige a tres personas que conozcan tu trabajo y pregúntales en qué situación pensarían en ti. Escucha las respuestas antes de completarlas. La diferencia entre lo que quieres explicar y lo que han entendido es una información útil.
Como ejemplo ilustrativo, explicar que ayudas a equipos a preparar conversaciones con clientes aporta más contexto que limitarte a decir que haces formación. El mensaje debe corresponder al servicio que realmente ofreces.
Una recomendación lleva el nombre de quien la hace
La confianza requiere conocimiento. Facilita información sobre tu manera de trabajar, el alcance del servicio y el tipo de consulta que puedes atender. Deja espacio para que la otra persona pueda valorar el encaje.
Cuando hay una presentación, confirma que has recibido el contacto y cumple lo acordado. Cuida la relación con la persona que te ha recomendado y con quien llega a través de ella.
La precisión facilita una recomendación con contexto. Revisa tu mensaje desde la mirada de quien tendrá que explicarlo.
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